Las organizaciones sindicales han sido bastiones fundamentales en la conquista y defensa de derechos para los trabajadores. FECODE, como organización sindical que agremia a los docentes del sector público en Colombia, ha sido un estandarte y baluarte indiscutido en conquistar derechos laborales y en impedir, por ejemplo, la intencionalidad privatizadora de la educación por parte de una sucesión de gobiernos neoliberales.
En la FECODE de hoy, hay valiosos cuadros que hacen honor a esa historia y tradición de lucha. No obstante, en el último período el oportunismo de dos personajes nefastos y cuestionados, con dos firmas de enorme poder (presidencia y tesorería), inciden y afectan la imagen institucional de la Federación, situación que rechazan las bases como recientemente se puso en evidencia en los paupérrimos resultados obtenidos en la elección a senado por quien hoy funge como presidente del gremio y le resta credibilidad y brillo a la Federación.
El 8 de marzo las bases se expresaron en las urnas y emitieron un poderoso mensaje al país. El magisterio mayoritaria y abrumadoramente está, y no desde ahora, con el Pacto Histórico y dio una ejemplarizante lección a quienes quieren utilizar al sindicato para sus ambiciones e intereses personales, acudiendo recurrentemente a prácticas deleznables como el oportunismo y el transfuguismo, lo que los hace personajes nada confiables.
Cuando este lunes nuestro próximo presidente, Iván Cepeda Castro, se reúna en Bogotá con la dirigencia nacional del magisterio debe tener perfectamente en claro que ya el apoyo hacia su candidatura está definido desde las bases y así debe agradecerlo y expresarlo; eso si, dejando en claro desde sus profundas convicciones y principios éticos, que no puede ni debe acceder a ningún tipo de concesiones particulares con personajes que no sólo generaron enormes dificultades al actual presidente de los colombianos, al punto que ya hoy los desenmascara y señala públicamente.
Cepeda debe informarse y preguntarse: ¿Qué tan confiable puede ser un “personaje” como el actual presidente de FECODE capaz de perseguir y promover, por ambiciones de poder, persecuciones y expulsiones de otros ejecutivos y directivos sindicales o de asestar puñaladas por la espalda a antiguos “camaradas” como Luis Carlos Avellaneda? ¿Qué tan merecedor de confianza puede resultar quien, a dedo, hizo parte de la penúltima lista al senado de la coalición Pacto Histórico y esta vez, en un acto de transfuguismo traiciona a Petro y a un segundo partido o movimiento político?
En el mismo sentido caben las preguntas hacia el actual tesorero de FECODE. ¿Qué tan digno de confianza puede resultar un sindicalista que despide y ultraja a mujeres trabajadoras? ¿Qué tan confiable puede ser un “dirigente” que incumple su palabra y acuerdos de alternancia en FECODE con sus propios copartidarios del Chocó, La Guajira y César para atornillarse en un cargo? ¿Qué grado de confianza merece quien se benefició de Fuerza Ciudadana, y hasta negoció formula vicepresidencial de ese partido, para ahora “saltar del barco” y abandonar a su suerte a Carlos Caicedo y a su compañero de Nueva Escuela Nelson Alarcón?
De la misma manera como acertadamente Cepeda ha decidido no darles juego político a sectores cercanos al actual gobierno, pero con serios cuestionamientos en sus comportamientos o prácticas debe, con beneficio de inventario, con pinzas y con tapabocas cernir algunos “apoyos” que en un corto tiempo podrían generarle dificultades o cuestionamientos públicos. Ojalá más pronto que tarde, los valiosos hombres y mujeres que integran el Comité Ejecutivo de FECODE se concienticen y tomen medidas para liberar a la Federación de quienes constituyen un auténtico lastre o rémora.
Los maestros y maestros de base integrantes de las diferentes organizaciones sindicales de maestros del país, sin intermediarios no legítimos, proponemos a Iván Cepeda Castro un gran PACTO POR LA EDUCACIÓN y con los educadores.